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En
palabras de nuestro compañero el profesor
Emilio Llorente Gómez, fallecido hace unos
años, con una trayectoria profesional muy
amplia, desde Catedrático en la Escuela
Técnica Superior de Ingenieros de Minas y
Energía, pasado por Director General del
Instituto Geológico y Minero de España, por
Decano presidente del Consejo Superior de
Colegios de Ingenieros de Minas, Presidente
de la Asociación Nacional de Ingenieros de
Minas y presidente del Instituto de la
Ingeniería de España, en una de sus
intervenciones dijo que el agua es el
recurso minero más importante del mundo,
opinión que podemos compartir muchos.
España es un país con una aportación hídrica
de unos 110.000 hm3 año, procedentes de las
lluvias, de ellos más de 25.000 corresponde
a la fase subterránea. Se aprovechan, a
través de las más de 1.200 presas con una
capacidad de embalse superior a los 50.000
hm3 que regulan una aportación de más de
30.000 hm3 año destinado a los diferentes
usos, especialmente al regadío de más de
3.000.000 ha; por otro lado, el
aprovechamiento de las aguas subterráneas
supera lo 7.000 hm3 año. Más recientemente,
a estos recursos
regulados,
hay que añadir las aguas residuales
regeneradas, poco aprovechadas hasta el
momento, de unos 350 hm3 año y de aguas
desaladas, cuyo aprovechamiento superan 450
hm3/año; ambas tienen un futuro importante.
Este recurso podrá ser suficiente para
satisfacer las demandas existentes, es decir
la seguridad hídrica estar a asegurada, pero
no es as , el problema es que no siempre
está repartido por igual en las diferentes
cuencas hidrográficas, a lo que hay que
añadir la repetición periódica de episodios
de sequías hídricas y a la falta de
planificación y gobernanza adecuada.
En el año 1991, la Asociación Nacional de
Ingenieros de Minas, impulsó la creación del
Grupo Especializado del Agua, en un
principio dedicado a las aguas subterráneas
y posteriormente ampliado a todo el ciclo
hidrológico. Este grupo está representado
por una junta directiva en la que participa
un vocal en representación de cada uno de
los 6 colegios regionales, lo que permiten
una relación muy directa.
Los
ingenieros de minas tenemos una larga
tradición e historia en el conocimiento del
agua como recurso y su papel especial en el
medio ambiente. Ha habido ingenieros de
minas importantes desde antiguo, vemos en el
siglo XIX a Silv Thos i Codina con su libro
El agua en la tierra. Estudio sobre el
origen, régimen y acción de las aguas en la
corteza terrestre o a Horacio Bentabol y
Ureta con su espléndido libro sobre Las
aguas de España y Portugal (1900) donde ya
habla de algo muy de actualidad, la recarga
de acuíferos o algunos otros ingenieros de
minas mucho más recientes como Fernando
Pendas, Rafael Fernández Rubio, Jorge
Porras, Agustín Navarro, Carlos Bencomo o
Carlos Ruiz Celaá, todos ellos han dejando o están dejando un legado muy importante de
conocimiento y de formación.
Los
ingenieros de Minas disponemos de una
formación científica y técnica que nos
permite trabajar en todas las actividades
que contempla el estudio o el
aprovechamiento del ciclo hídrico, o su
relación con los ecosistemas o zona húmeda y
su sostenibilidad. A algunos compañeros se
les puede ver en la administración, en las
empresas privadas de regulación, superficial
o mediante sondeos, o en los servicios de
abastecimiento, depuración, tratamiento de
las aguas residuales y su regeneración, en
plantas de desalación de aguas saladas o
salobres y en las empresas mineras en las
fases de exploración, explotación,
mantenimiento o en la gestión de las balsas
y escombreras, y en otras muchas actividades
relacionadas con el agua.
De todos esos profesionales es importante
tener sus referencias en el GEA con el fin
de que entre todos apoyemos la profesión y
fomentemos este tipo de actividad entre los
colegiados, y contribuyamos a dar respuesta,
aprovechando nuestro conocimiento técnico y
científico, a las cuestiones y preguntas que
puedan hacerse al Consejo y a los colegios
pueden, de otras administraciones públicas,
entidades, empresas o particulares. Sin duda
esto ser a una buena labor del GEA.
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